Arte

Acusan al Museo de Gante por exhibir obras cuestionables de artistas rusos

Expertos cuestionan la autenticidad de 26 piezas de la colección de vanguardia rusa atribuidas a Kandinsky, Malévicho Jawlensky.

 

Un escándalo de proporciones sacude estos días al mundo del arte. La historia parece sacada de una novela de misterio, donde se entremezclan las intrigas, los intereses comerciales y las calumnias, para conformar una lucha de poder que apenas parece estar comenzando. Tres largos meses después de inaugurada, una muestra en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Gante, Bélgica, con 26 obras inéditas de maestros rusos del período de Vanguardia (1910-1920), acapara estos días atención internacional.

A mediados de enero, once reconocidos expertos en arte ruso publicaron una carta en el periódico The Art Newspaper sembrando dudas acerca de la autenticidad de los trabajos expuestos, aunque sin tildarlos de falsos. Cuestionan que las telas que el matrimonio belgo-ruso Olga e Igor Toporvski prestó a través de su Fundación Dieleghem, establecida en Bruselas, entre las que destacan obras de los maestros Kandinsky y Jawlensky, nunca fueran anteriormente reproducidas en publicaciones serias. Se muestran perplejos frente al hecho de que el Museo renunciara a editar un catálogo especial para acompañar la primera presentación de las piezas. Critican que resulte imposible reconstruir las huellas de sus cambios de manos. En otras palabras, que se desconozca su registro previo de venta y su proveniencia hasta haber sido adquiridas por los coleccionistas de arte ruso Toporvski.

Simon Hewitt, un experto en arte ruso que visitó la muestra y fue entrevistado para el podcast del Art Newspaper, dijo haberle llamado la atención que tratándose de obras tan excepcionales, las autoridades del museo no redoblaran las medidas de seguridad en las tres salas donde se exhiben los cuadros. Más aún, le resultó muy asombroso que 18 del total de 26 piezas estén expuestas sin ningún destaque particular junto a obras de pintores belgas que forman parte de la colección permanente del museo.

En su carta, los once galeristas y curadores sugerían que se retiren las obras cuestionadas, atribuidas a Kazimir Malevich, Wassily Kandinsky, Vladimir Tatlin, Lazar el Lissitzky, Alexei Jawlensky, Natalia Goncharova, Mikhail Larionov y otros artistas vanguardistas rusos: de este modo pueda estudiarse su origen con detenimiento. En una primera respuesta, las autoridades del Museo de Bellas Artes aseguraron haber observado todos los procedimientos habituales para determinar la autenticidad de las obras, incluyendo los certificados que entregó el propietario. “Hasta que no aparezcan pruebas irrefutables que justifiquen los rumores, no existe ninguna razón para retirar las obras”, expresaba el comunicado. No obstante, la directora del Museo Catherine De Zegher, muy cuestionada en la carta, reveló en declaraciones a la televisión francófona de Bélgica, que no se solicitaron pruebas químicas debido a los elevados costos.

Pocos días más tarde, la situación dio un vuelco de 360 grados. Con la aparente bendición de las máximas autoridades municipales y flamencas, el museo aprovechó su cierre semanal, y el lunes 29 de enero descolgó las polémicas obras en total discreción para que un grupo de expertos puedan examinarlas. Antes de que eso ocurriera, Igor Toporvski declaraba ser blanco de calumnias. “La reacción agresiva de los galeristas se explica por el simple hecho de que el mercado del arte ruso es una burbuja especulativa, inflada por los propios galeristas que aumentan los precios a niveles astronómicos”.Toporvski parece estar insinuando ser la víctima de un acto de venganza montado por los galeristas que comercian arte ruso, quienes perdieron la oportunidad de vender los cuestionados cuadros por sumas fabulosas.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.