Cuando murió Alan García
Columna

Alan García ha muerto y punto

Nadie debería celebrar una muerte. ¡Ojo! Celebrar una tragedia es tan nefasto como inventar historias de héroes dignos que solo destruyeron vidas, que solo sedujeron dolores. ¡Cuidado! Nadie debe burlarse del dolor ajeno, eso sería tan nefasto como creer que cualquiera merece la inmortalidad. ¡Cuidado! Mucho cuidado con creer que Hitler alguna vez mereció ser vanagloriado o que los Estados Unidos es la Santa Sede. Cuidado.
Alán García ha muerto. Punto. Es una tragedia, sí, una tragedia como las miles de personas que mueren –suicidados- al año, al mes, al día. Alan García ha muerto. Sí. Ha muerto como murieron los miles de campesinos que asesinó sin un rasguño de indolencia. Sí. Ha muerto como los carceleros del Frontón que fulminó sin rencor alguno. Sí, Alan García ha muerto y, por ende, no merece más que un cuadro de hoja esquinada, en la sección de policiales, al costado de los Mamanis y los Salaverry que leemos todos los días en los ridículos pasquines que nos venden como noticia. La banda presidencial no es símbolo de primacía. El respeto y la justicia se exigen para todos.
Alan García ha muerto y punto. Que la Casa del Pueblo lo venere, yo me quedaré del lado de las 69 personas asesinadas en Accomarca, y olvidaré la imagen de Mauricio Mulder arengando que el APRA no muere, cuando todos sabemos que murió hace tiempo (y no volverá a revivir). Me quedaré con las trescientas personas asesinadas en Lurigancho y el Frontón, y olvidaré prontamente la imagen de Federico Dantón firmando el inicio de un circo político del futuro. Me quedaré al lado de los “ciudadanos de segunda clase” y los muertos del Baguazo. Y olvidaré rápidamente un cajón incinerado repetido a cada segundo por aparatos deshumanizantes.
Alan García ha muerto, y ha muerto demostrando lo que es, un cobarde que no le alcanzó el mínimo valor para responsabilizarse de sus acciones. Ha muerto faltando el respeto a la justicia. Ha muerto dándole, una vez más, la espalda al pueblo.
Mis más sentido pésame a la familia de García, y a todas las familias que aún lloran a sus muertos desde 1985.

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Estudiante de periodismo de la Universidad de San Marcos de Lima (UNMSM). El periodismo para mí no solo es una carrera, es un modo de vida, es un medio para llegar a un conocimiento más amplio de la realidad. En el 2016 fundamos con algunos amigos, Exprésate Comu, un grupo estudiantil de Comunicación Social en la UNMSM. Asumí el cargo de presidente del Club de radio San Marcos –2016. Participé del VI Congreso Nacional de Juventudes en Perú. He sido organizador del Primer Encuentro Internacional de Comunicadores. Amante de la expresión cultural.