Cultura digital

Centrar la tecnología en los adolescentes

Alarmados ante las enfermedades especialmente psíquicas y las adicciones que esas redes sociales están desarrollando especialmente entre niños y jóvenes, se crea un instituto que busca acceder al cerebro de la gente.

 

Acaba de ver la luz en San Francisco el “Center for Humane Technology” (Centro para la tecnología Humana”). Ex empleados de Twitter, Facebook o Google, alarmados ante las enfermedades especialmente psíquicas y las adicciones que esas redes sociales están desarrollando especialmente entre niños y jóvenes, han decidido crear el instituto Humantech. El organismo que, para financiarse, recibió hasta ahora siete millones de dólares provenientes de la Organización No Gubernamental “Common Sense”, tiene como función denunciar las prácticas de las poderosas multinacionales del Sillicon Valley. Su objetivo más inmediato es el lanzamiento de una campaña en 55.000 escuelas estadunidenses bajo el lema “La verdad sobre la tecnología”. Pretende que maestros, padres y sobre todo alumnos reciban educación acerca de los riesgos de la tecnología, incluyendo los peligros concretos que llevan a los usuarios extremos de redes sociales a enfermar de depresión. Pondrán el foco en los estudiantes debido a su mayor vulnerabilidad.

Entre los fundadores del “Centre for Humane Technology” hay conocidas y reconocidas personalidades del mundo de la informática como Tristan Harris, autor hace un año y medio de la iniciativa “Time well spent” (tiempo bien aprovechado”). Lo acompañan, entre otros, Sandy Papakilas y Dave Morin, dos ex directivos de Facebook; Justin Rosenstein, el inventor del botón “me gusta” de Facebook y Natasha Schïll, profesora y autora del libro “Addiction by Design”.

 

“Estuvimos en el interior de esas empresas, sabemos cómo hablan, cómo funcionan sus sistemas y, lo que más interesa a las supercomputadoras más grandes del mundo que se encuentran en el corazón de esas compañías, es acceder al cerebro de la gente, especialmente de los niños” le dijo Tristan Harris al periódico “The NewYorkTimes.

La adicción a la redes sociales y sus consecuencias está cobrando gran actualidad. Durante la conferencia anual de la Asociación de Diseño de Interacción, celebrada en la ciudad francesa de Lyon del 3 al 8 de febrero, el tema estuvo omnipresente en las ponencias y los debates. Es un asunto candente que no tardará en saltar del ámbito académico, donde aún se lo está discutiendo, para convertirse en tendencia mundial. Veinte años atrás, los primeros científicos en divulgar los riesgos del cambio climático fueron ignorados. Hoy, ante las devastaciones naturales que el planeta debe soportar semana tras semana, sabemos que sus advertencias de entonces tenían un asidero bien concreto y estaban basadas en modelos absolutamente reales. Tomando al cambio climático como ejemplo, es posible que el Center for Humane Technology sea el primer think tank en hacer sonar las alarmas ante las transformaciones sociales y cognitivas, pero también los daños emocionales, que están causando las redes sociales en millones de mentes humanas, especialmente de niños y adolescentes.

Si conocedores tan excelsos de la problemática decidieron aunar esfuerzos y experiencias también es porque disponen de mucha información que la opinión pública desconoce. Según el “Center for Humane Technology”, Facebook, Google o Snapchat utilizan técnicas cada vez más sofisticadas para inducir a sus usuarios a utilizar sus servicios con cada vez mayor frecuencia. Así, la particularidad de Snapchat consiste en transformar las conversaciones en tendencia, redefiniendo de esa manera el modo en que los adolescentes calibran la amistad. Instagram, por su parte, se “especializa” en enaltecer la vida perfecta y sin sufrimientos de sus usuarios. Lo habitual en esa red social es ver fotos o comentarios que transmitan sensaciones o estados de ánimo de felicidad efímera.  

A la espera de los primeros resultados de sus trabajos e investigaciones, el centro ya ofrece a sus lectores algunas recomendaciones que compartimos con ustedes: suprimir del celular todas las notificaciones que no provengan de seres humanos, pasar la pantalla del celular al modo blanco y negro, bajar únicamente las aplicaciones estrictamente necesarias y desinstalar todas las aplicaciones de redes sociales.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.