Columna

Cómo combatir las noticias falsas sin vulnerar la libertad de prensa

El proyecto de ley del presidente Emmanuel Macron para combatir las “fake news” desata discusiones y escepticismo en la prensa francesa.

 

Al inicio de su gestión, en mayo de 2017, los periodistas franceses calificaban la relación entre el presidente Emmanuel Macron y la prensa como complicada y tensa. En ojos de muchos de los más afamados editorialistas y comentaristas galos, el palacio presidencial  había dado un vuelco extraordinario con el desembarco de Macron al Elíseo. Se llegó a decir que sus más íntimos asesores impulsaban un estilo autoritario de cara a la prensa.

¿Qué ha cambiado desde entonces? Poco y nada, opina la periodista Elizabeth Martichoux, directora de los servicios políticos de RTL y conductora de un espacio radiofónico matinal muy escuchado denominado “El invitado del día”. A su juicio, el proceso de toma de decisiones está hipercentralizado en la figura presidencial. Macron evita a cualquier precio que eso se sepa en la opinión pública. Se suma a las rispideces —opina Martichoux la visión que tiene el presidente de los formatos mediáticos de su país, a los que Macron alguna vez definió como miserables y mediocres.

El editorialista político de la emisora France Inter, Thomas Legrand, considera que el primer mandatario oculta información a la prensa, aunque no se molesta por la distancia que Macron mantiene con los periodistas. Más bien irrita a Legrand, que el presidente haya roto con la tradición francesa de confrontar a través de los medios y así generar debates en la opinión pública.

Las palabras que pronunció la presidenta de la Asociación de la Prensa presidencial Elizabeth Pineau el 3 de enero pasado, ante el mandatario durante el tradicional saludo a periodistas afectados en la sede del poder francés, resumieron con una lucidez extrema y claridad meridiana el pensamiento que tienen los periodistas sobre el nuevo “estilo Macron”:  

“Para examinar, observar, escribir, describir, decir, llamar a las cosas por su nombre y poner las cosas en perspectiva; en síntesis para poder ejercer nuestra profesión día a día, debemos tener el mayor acceso posible a sus acciones, a sus palabras, a su pensamiento, por complejo que éste sea. Un acceso limitado estos últimos meses, una ruptura de estilo típica de la llegada al poder, y su voluntad de distancia  que algunos percibieron como desconfianza de su parte hacia nuestra profesión. Debemos impedir que esa distancia se convierta en fuente de malentendidos. No pretendemos inmiscuirnos en su estilo de comunicar. Eso le pertenece a Usted, Señor Presidente. Pero sí nos incumbe a nosotros, los periodistas, plantearnos los interrogantes que se imponen, porque preocupa por igual a los franceses y los extranjeros . Somos actores esenciales de una democracia amenazada por doquier, en Polonia, Hungría, Turquía, Malta. Mañana quizás en Austria, por no citar que a los países más cercanos al nuestro.”

El presidente francés, Emmanuel Macron, recitando su discurso a la prensa, el pasado miércoles 3 de enero de 2018, en el Palacio del Eliseo, en París (Francia). (EFE)

Respondiendo al discurso de Pineau, Macron sorprendió revelando su proyecto de revisar la ley sobre libertad de prensa, que data de 1881, para incorporar como un delito a la propagación de noticias falsas (fake news) durante los períodos electorales. La difusión de tales informaciones ha contribuido al desprestigio de la profesión periodística en todo el mundo. Durante la última campaña presidencial se crearon en Francia cuentas de Twitter, que desaparecieron inmediatamente después de la elección, para poner en circulación cifras deliberadamente engañosas sobre el número de migrantes que estaban llegando a Francia, con la obvia intención de respaldar las tesis de la candidata ultraderechista Marine Le Pen.

Es de suponer que la iniciativa de Macron busque calmar los ánimos de los medios, aunque debe decirse que la idea de intensificar el combate contra las noticias falsas, en sí, no es nueva ni original. En noviembre último, la Comisión Europea anunció el lanzamiento de una amplia consulta pública  a nivel paneuropeo para fijar una estrategia que haga frente a los diferentes tipos de “fake news”. Los resultados de esa consulta se esperan para finales de febrero de 2018.

Mientras tanto, empieza a cobrar cuerpo la reforma de los medios públicos anunciada por Macron durante su campaña presidencial. La idea que recorre los despachos de France Televisions  y Radio France  —los dos entes públicos que nuclean a una gran cantidad de medios— es es la creación de un posible holding (algo así como una BBC a la francesa) que vuelva más eficiente a esos dos monstruos mediáticos. Se sumarían al holding los medios internacionales de France Medias Monde, y el Instituto Nacional del Audiovisual. Todas estas instituciones trabajan, por ahora, con independencia la una de la otra. El proyecto pasaría por una fusión de todos ellos con la intención de generar sinergias. En otras palabras, se aplicará un plan de ajustes que este año proyecta economizar 80 millones de euros (50 millones en televisión y el despido de 180 trabajadores), 20 millones en Radio France y los restantes 10 millones se recortarán del presupuesto de la emisora internacional francesa.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.