Música

Corea: música para los oídos del Sur y del Norte

La música ha desempeñado durante las últimas décadas un importante papel social y político. Cantautores latinoamericanos como los chilenos Violeta Parra, Víctor Jara y el grupo Quilapayún; los uruguayos Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa o el conjunto Los Olimareños; y ya en Argentina Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui por citar unos pocos, llevaron durante los años de plomo el mensaje de las luchas populares por todo el mundo. La estadunidense Joan Baez surgió hace cincuenta años al calor de la Guerra de Vietnam, y fue la primera cantante de protesta de su país. John, Paul, George y Ringo, los cuatro integrantes de la legendaria banda británica “The Beatles”, dejaron una huella social inconfundible e impactaron en la política de los sesenta y setenta con su mensaje pacifista.

El K-pop coreano, una mezcla de sonidos que fusiona el rap, el rock, el hip-hop, el rythm and blues y el dance electrónico, se convierte este domingo 1 de abril y el martes 3 en el gran protagonista de un nuevo capítulo que pretende continuar con el proceso de distensión entre las República Popular de Corea -conocida como Corea del Norte- y la República de Corea, conocida como Corea del Sur. El conflicto entre ambos vecinos se remonta al año 1945, cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial. Ambos estados están divididos por una línea de demarcación militar de cuatro kilómetros de anchura.

La última vez que un músico surcoreano consiguió presentarse en Corea del Norte fue en el 2007. La emblemática actuación que tendrá lugar este domingo en el marco de un gran festival con numerosos solistas y grupos surcoreanos en la impenetrable Pjöngjang, la capital de Corea del Norte, es algo así como la devolución a la presentación de cantantes y otros artistas norcoreanos que actuaron durante las olimpiadas de invierno celebradas hasta hace pocas semanas en la ciudad surcoreana de Pieonchang. El evento marca todo un acontecimiento en las relaciones entre ambas Coreas, ya que las relaciones culturales bilaterales llevan más de diez años completamente interrumpidas. Observadores aseguran que este mega festival musical podría representar un nuevo deshielo entre los dos países.

Los solistas y grupos surcoreanos se presentarán en dos ocasiones, en ambos casos ante un público cuidadosamente elegido que forma parte de la élite política gobernante de Corea del Norte. Actuarán ante 1500 personas en el Grand Theatre capitalino, y en el pabellón de deportes Ryugyong Chung Ju-yung ante unas 12.000 personas. Será necesario esperar al final del festival para saber si los medios norcoreanos le dieron alguna difusión al evento. A pesar de las diferencias de estilos musicales entre lo que se consume a ambos lados de la frontera, hay muchos norcoreanos familiarizados con la música K-pop. Quienes viven cerca de la frontera con China tienen acceso a grabaciones que contrabandistas chinos venden en el mercado negro. Cerca de la frontera con Corea del Sur se pueden sintonizar los temas en la radio.

La música que escuchan los norcoreanos está reglamentada y regulada por el aparato estatal. La propaganda musical se compone de canciones revolucionarias, casi siempre interpretadas por coros al estilo de marchas militares, con textos en torno de la guerra de las dos Coreas o de la resistencia contra la ocupación japonesa durante la primera mitad del siglo 20. Sin embargo, el líder norcoreano Kim-Jong promovió personalmente hace algunos años la creación de Morabong, una banda compuesta por diez mujeres jóvenes, que es sumamente popular en Corea del Sur. Tiene un estilo musical sinfónico, su ritmo se asemeja al de los años ochenta, y los textos son pura propaganda al régimen.
Esta es la única semejanza, ya que el contraste con el K-pop y las bandas de chicos que lo representan e interpretan y tienen popularidad en todo el mundo, no podría ser mayor. Hedonismo y materialismo son los mensajes del K-pop, algo que suena decadente y corrupto a los oídos de los norcoreanos. Sus textos son completamente apolíticos. Ambas corrientes y gustos musicales están en las antípodas.

El gran ausente en este festival será el cantante y rapero Psy. La figura que popularizó al pop surcoreano en todo el mundo hace seis años con su hit Gangnan Style habría sido bajado de la lista por expreso pedido de las autoridades norcoreanas.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.