Venecia
Buena vida Mientras tanto

“turismofobia”: cuando los turistas invaden las ciudades

El rechazo de sectores de la población local hacia los visitantes en algunas ciudades como Barcelona se ha convertido en una resistencia organizada, dando lugar a la aparición del término “turismofobia”

 

Turismo: Grafiti en Barcelona
Grafiti en una pared de las calles de Barcelona

Venecia, Barcelona, Berlin, Dubrovnik, Lisboa, Salzburgo y Amsterdam son algunas de las ciudades cuyo número de visitantes llevan años incrementándose sustancialmente al grado de que sus residentes estén sufriendo consecuencias y cambios permanentes en sus estilos de vida, su bienestar social y su acceso a los servicios y bienes comunes. Esta situación de saturación turística se conoce en inglés como “overtourism”, es objeto de estudios científicos, y es la causa principal por la que el metro cuadrado, y por ende los alquileres, se hayan vuelto virtualmente impagables en las zonas céntricas de esas ciudades, dado que muchos propietarios prefieren alquilar sus viviendas a turistas. El rechazo de sectores de la población local hacia los visitantes en algunas ciudades como Barcelona se convirtió en una resistencia organizada, dando lugar a la aparición del término “turismofobia”. La afluencia turística hacia la capital catalana comenzó a disminuir levemente, fruto de que su reputación como una ciudad amigable hacia el turista se resiente.

La ciudad portuaria croata de Dubrovnik tiene 40.000 residentes permanentes, pero durante los meses de verano, sus estrechas callejuelas del casco antiguo recibían hasta 2018 unos 9000 turistas diarios que por algunas horas desembarcaban de los gigantescos cruceros. Según estadísticas oficiales, el año pasado visitaron Dubrovnik 1,2 millones de turistas; un 8% más que en 2017. El alcalde Mate Frankvic decidió tomar cartas en el asunto restringiendo desde principios de año a dos el número de cruceros que atraquen diariamente en su puerto, a 14 horas el tiempo máximo en la estación marítima. y a 4000 el número diario de visitantes. La iniciativa es fuertemente cuestionada por los comerciantes locales que viven del turismo, a pesar de que los visitantes gastan muy poco dinero durante su breve estadía.

Caminar en verano por el circuito de los canales en Amsterdam puede suponer una tortura. La saturación turística es tal, que las hordas de extranjeros podrían dar que pensar que las pintorescas callejuelas son una escenografía montada, porque difícilmente sea posible encontrar a un holandés entre la multitud. Y aunque los holandeses tienen fama de ser abiertos y tolerantes, la paciencia se les está agotando debido al incesante desfile de turistas. Las pocas propiedades particulares que existen en la zona de los canales por lo general se alquilan a extranjeros. Un reciente edicto municipal restringió el alquiler de las moradas allí ubicadas a un máximo de treinta días anuales. Violar esa disposición, equivale a ser sancionado con multas que oscilan entre los seis y los veinte mil euros (7000 y 23500 dólares). Pero la alcaldesa ecologista va por más: los actos de mala conducta en la vía pública por parte de turistas ya están siendo fuertemente sancionados. La policía está habilitada a cobrar algo más de 150 dólares si se orina en la calle. Por beber mientras se camine las multas son de 105 dólares, y arrojar basura en la calle también tiene su precio: 150 dólares. En paralelo, se prohibió la construcción de nuevos hoteles en el área céntrica.

La alcaldesa de Barcelona Ana Colau ha reiterado en varias ocasiones que no busca ser tan restrictiva, pero dirige todos los dardos contra los alquileres temporarios que no cuentan con una autorización, de los cuales habría alrededor de quince mil. Inspectores especialmente entrenados pueden cobrar multas de hasta 70.000 dólares si detectan viviendas que infringan las disposiciones, o que se promocionen a través de Airbnb a pesar de no reunir los mínimos requisitos para recibir entranjeros. Las protestas de los barceloneses explotaron en julio de 2017 porque la creciente especulación inmoliaria está volviendo los alquileres cada vez más onerosos. La saturación turística es una realidad que llegó para quedarse, sobre todo pensando que la industria del turismo crece a razón de un tres por ciento anual.

✉ COMENTARIOS

LEAVE A RESPONSE

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.