Columna

Esperanza

 

Que el pasar de los años nos regale corazones sabios y nos lleve a un nivel más profundo de intimidad con nuestros seres queridos.

Que la esperanza habite cada rincón del mundo

Que mi familia sea mi eterno puerto seguro, haciéndome sentir emociones más profundas de lo que algún día imaginé. Que los recuerdos de la ternura de mi padre sean mi eterno consuelo. Que el desarrollo sostenible sea eficaz y permita a mi pequeña sobrina disfrutar de los beneficios de la Madre Naturaleza.

Que la primavera sea florida y perfumada, la caída de las hojas intensa en el otoño, el invierno un benéfico ejercicio de reflexión, y el verano una gran fiesta del sol.

Que los tiranos caigan del poder. Que los gánsteres no permanezcan en la impunidad. Que los padres que perdieron a sus hijos encuentren una nueva razón para vivir. Que los huérfanos tengan un hogar. Que los ancianos vengan a ser explorados solamente en su sabiduría. Que los pedófilos reciban la condena. Que las vidas no sean sacadas por la soberbia ambición de soberanía. Que los desamparados reciban abrigo, los locos la sensatez, los leprosos sean sanados y los heridos de alma, reciban la paz interior. Que las protestas sean oídas y no reprimidas. Que las guerras civiles no arranquen más la vida de mis hermanos africanos. Que podamos vivir el tiempo de las oportunidades y no de las desigualdades. Que el pasar de los años nos regale corazones sabios y nos lleve a un nivel más profundo de intimidad con nuestros seres queridos. Que los corazones partidos se rehagan, que los engañadores se vuelvan a la verdad y los despiadados para la misericordia. Que la intolerancia religiosa no haga tantas víctimas mortales. Que los suicidas no usen el nombre de Dios para llevar la tragedia. Que se sacien los que tienen hambre y sed de justicia.

Que la lluvia sea frecuente en tierras secas, los hambrientos alimentados, los miserables prósperos y los enfermos sanados

Que los acontecimientos deportivos sirvan no sólo como entretenimiento, sino que sean una oportunidad real de unión de las razas. Que los jugadores negros sean respetados en todos los campos. Que se globalice la paz, el amor y la fraternidad entre las naciones. Que todos los niños dejen de trabajar y tengan una niñez digna de ser recordada. Que la política disminuya en hipocresía y crezca en verdad y humanidad.

Que la lluvia sea frecuente en tierras secas, los hambrientos alimentados, los miserables prósperos y los enfermos sanados.

Que esa minoría de gente que lee libros sea mayor cada día que pasa. Y que yo pueda vivir mi juventud y vejez en un mundo más fraterno, de misericordia y gracia. Hasta que mi existencia termine, en principio de eternidad.

¡Viva la esperanza!

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Soy Tatiane Aquim, periodista, fotógrafa, cristiana, hincha del Vasco da Gama.