Literatura

Grandes vinos, grandes injusticias

 

Los sibaritas saben perfectamente que St. Emilion, Bordeaux o Médoc son regiones sinónimo de grandes vinos de origen francés. De hecho, junto con la alta costura , la industria del lujo y la gastronomía de alto vuelo, el vino es uno de los productos “for export” que prestigian el “savoir vivre” (saber vivir) y el “savoir faire” (saber hacer) del pueblo galo. Pero a las sombras de los deslumbrantes castillos donde se cultivan las vides que dan origen a esos caldos tan sublimes se oculta una realidad social que acaba de ser desnudada por la periodista Ixchel Delaporte en su libro “Les raisins de la misere” (las uvas de la miseria), y que la crítica literaria recibió con entusiasmo. Es que detrás del bien ganado prestigio de esos grandes vinos -conocidos como grand cru- y de la belleza de los paisajes vinícolas, la precariedad laboral está a la órden del día.

 

Ixchel Delaporte
Portada del libro: “Les raisins de la misere” (las uvas de la miseria) de Ixchel Delaporte

Delaporte realizó un trabajo de campo durante dos años. Las investigaciones resultaron más difíciles de lo que esperaba, porque los departamentos de prensa de las propiedades vitivinícolas en manos de familias de la alta alcurnia, bancos o compañías aseguradoras, le negaron cualquier tipo de información. Contactar a sus dueños es una misión imposible porque en ocasiones se trata de las familias más acaudaladas de Francia. El vino, sostiene la autora, crea suficientes puestos de trabajo. Sea en los viñedos, o gracias al boom que vive el enoturismo, las regiones viticulturales son generadoras de empleo, aunque de muy mala calidad. Si en el pasado las propiedades vinícolas albergaban a sus jornaleros en pequeñas habitaciones de los castillos reservadas al personal, desde hace años se ha convertido en una práctica común recurrir a empresas de trabajos temporales que tercerizan a trabajadores golondrina españoles, portugueses o marroquies. Las condiciones laborales que describe Delaporte basadas en los testimonios que logró recoger son las características de los empleos precarizados: exigencia de plena flexibilización, falta de pago de las horas extras, trabajo a destajo, escaso o nulo control en el manejo de los pesticidas, y un índice extremadamente elevado de accidentes laborales vinculados con las pesadas cargas de las cestas con uvas que deben transportar los jornaleros, las condiciones climáticas extremas y una larga lista de otros problemas.

 

Con todo, la periodista remarca que también existen propiedades vitivinícolas – sobre todo las biodinámicas y aquéllas que respetan los procesos orgánicos- para las cuales la salud de sus trabajadores es un asunto esencial. Y otras, como aquellas en manos de la poderosa familia de banqueros Rothschild, que pusieron a disposición parte de sus terruños para que los jornaleros puedan instalar sus campamentos.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.