Historias

Incapacidad estatal y discapacidad social: una misma realidad

En la sala del Teatro El Cubo —por momentos luminosa, por momentos en penumbras—, como en medio de un velorio o como dentro de una fiesta familiar —si se quiere— donde sucederá “El Sueño de Nahuel” durante cuatro funciones, todos los sábados de octubre.

“El Sueño de Nahuel” surgió por primera vez en 2015, cuando Matías Cancemi, su director, escribió una escena como descargo del drama que experimentaba en primera persona con la historia de su hermana. De ahí sucederá una pieza de teatro con un voltaje emotivo que desata las lágrimas hasta de los propios intérpretes. En estas cuatro fechas que estuvo en cartelera todo el mes de octubre de 2017, el grupo de actores es el mismo del 2015 —al menos en su gran mayoría—, con un poco más de madurez, ya que su director aventura que “esta obra es distinta y evolucionada a la que estrenó hace dos años”.

Luego de cada puesta en escena, los actores reciben al público caminando por ahí, el director Matías Cancemi, su asistente Carlos Álvarez y su coreógrafa Soledad Ravazzoli, con la naturalidad con la que se recibe en casa a un pariente, se toman fotos y se quedan a charlar con los espectadores. Un abrazo. Un gesto. Algunas palabras de aliento, aunque eso a este grupo de actores les sobra.

Matías Cancemi es un dramaturgo de 31 años, nacido en Buenos Aires, residió en la Ciudad de Mar del Plata a los 14 años, donde fue despertando el amor por el teatro. En 2014 decidió regresar a su ciudad natal y se enmarcó en su desarrollo teatral participando en distintas obras de teatro, hasta que en 2015 montó por primera vez “El sueño de Nahuel”. 

“El Sueño de Nahuel es una historia netamente realista, con ciertos pasajes surrealistas en las ideas o teorías de una posible expresión del mundo de un “nene-hombre con un retraso madurativo psicomotriz”, explica su director.

El relato se da en un solo escenario: la casa de Laura, madre de Nahuel. Allí ella será visitada por una asistenta social, con el intento de conseguir el certificado de discapacidad,  trámite que en Argentina se ha vuelto inalcanzable.

Hay en cada escena el despliegue de una coreografía que juega con la imaginación de Nahuel en ese mundo y ese lenguaje que irá adoptando con la ayuda de una acompañante terapéutica llena de esperanzas.

La trama que monta Cancemi —con un elenco de quince actores y bailarines en escena— relata la historia de Laura y su hijo Nahuel, un joven de 25 años con “retraso madurativo psicomotriz”, que intentará ser rehabilitado socialmente por una asistente terapéutica recién recibida.

Foto: Página Facebook
Nahuel junto a su acompañante terapéutica Foto: Página Facebook

La interrogante de esta problemática es ¿cómo lucha la madre de un hijo con discapacidad en un sistema político y social que no está preparado para contenerlo?

La madre tendrá que enfrentarse a una estructura familiar, consolidada en el marco de un Estado ausente y con un trasfondo político- social corrupto. La negación de un padre por la discapacidad de su hijo, y el flagelo de la violencia de género también se asoma en esta puesta en escena.

Durante ese entramado familiar, de hora y veinte minutos, sucederá un despliegue de coreografías que se perfeccionan con la danza, que juega con la música y las luces para darle un quiebre al drama que derivará por momentos en una comedia musical.
En situaciones, el joven Mariano Carabajal, ya Nahuel, pasa de permanecer en una cama frente a un televisor a caminar hasta la cocina para saciarse de “coca” cuando siente sed. Mariela Bonilla, que se mete en la piel de la madre de Nahuel, quien vive sola con su hijo y con una enfermedad terminal, pone a prueba su propio juicio mental para sobrellevar una situación de angustia. Lucila Madeo, como asistente terapéutica intentará hacer que Nahuel pueda valerse por sí mismo para enfrentarse a la sociedad desenredando problemáticas familiares.

“concientizar y permitir que el espectador pueda reconocer en algún momento para cambiar algo, no importa qué, no importa cómo; sino simplemente que su visión acerca de la discapacidad y de las consecuentes estructuras familiares y sociales que se conforman alrededor de ella, a veces sanas, a veces tóxicas, sean reformuladas”.

El joven director dice que en su obra trató de “concientizar y permitir que el espectador pueda reconocer en algún momento para cambiar algo, no importa qué, no importa cómo; sino simplemente que su visión acerca de la discapacidad y de las consecuentes estructuras familiares y sociales que se conforman alrededor de ella, a veces sanas, a veces tóxicas, sean reformuladas”.

El clima logrado en esa puesta en escena es el clima que el director promete: “un drama musical que te llevará del llanto a la risa aún ante las más crudas realidades”.

Desde lo técnico, el planteo patrón se cumple ampliamente. La calidad de sonido permite transmitir con pureza tanto la cronología de la música como los efectos con cada escena. El diseño de luces al natural sobre un ambiente lúgubre, que va mutando en cada cuadro en donde Nahuel se expresa a través de su imaginación y sus diferentes estados de ánimo.

El deseo de Cancemi con “El Sueño de Nahuel” es evidente: “que sea  un simple trampolín a un desencadenamiento de buenos augurios y pensamientos en el futuro de las personas discapacitadas”. Y sobre todo, generar conciencia social.

El sueño de Nahuel en el Teatro El Cubo. Zelaya 3053, Capital Federal.

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Periodista formado en Tea y Deportea. Elegí el periodismo como una manera de cumplir con aquello de: “querer cambiar el mundo”. Y descubrí el periodismo cuando entendí que las personas no son fuentes sino voces que deberían ser escuchadas. Creo en el periodismo que transforma, que hace el bien y que genera interés en querer entender ese mismo mundo. Creo que hay historias que deberían ser contadas y que no tienen el espacio. Creo en el periodismo con una mirada constructiva que también sepa escuchar la voz del lector y que invite a su participación. Creo en la búsqueda de ser mejor, no en la de ser el mejor. Colaboré en Diario Publicable, Blasting News, El Lado G, Verum News y Lamula. Lector. Devoto del café. Impaciente. Confiado. Hincha del más grande. Y más.