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La “gastrosexualidad”, un artilugio de seducción

 

¿Escuchaste hablar de los “gastrosexuales”, aquellos hombres que gastan más en alimentos y en salir a comer afuera que en cualquier otra cosa, que describe a los hombres que disfrutan cocinando? Algunos, están dotados de atributos físicos envidiables. Son mas que nada los mediáticos que representan una minoría dentro de ese universo. El Urban Dictionary londinense, considerada la “biblia” de las últimas tendencias y modas, define al “gastrosexual” como al hombre que siente un placer especial impresionando a sus amistades con sus capacidades culinarias, que se regocijan porque conquistaron para sí un ámbito típicamente femenino como la cocina, y a quienes les encanta preparar desde salsas y postres hasta armar una mesa perfecta para sus huéspedes en la que no falte absolutamente ningún utensilio.

La gastrosexualidad está representada por los profesionales independientes; hombres de mediana edad como abogados, contadores o médicos que descubrieron en la cocina el ámbito ideal para descargar las angustias y ansiedades que les genera su estrés laboral. Así como el “metrosexual”, tan de moda durante la década pasada, representa un tipo de hombre que busca realzar su belleza como lo haría cualquier mujer, aunque conservando su masculinidad, el hombre “gastrosexual” también invade un territorio antiguamente considerado femenino pero con herramientas y métodos diferentes. ¿Qué los diferencia? La extravagancia y el grado de dificultad de las recetas que preparan, o la excentricidad de sus platos, que pueden abarcar desde la cocina molecular hasta los platillos a base de insectos. Se incluye entre el grupo de los “gastrosexuales” también a los especialistas en preparar los diferentes tipos de café.

El gastrosexual tradicional es un hedonista que normalmente se reserva los fines de semana para atender en su casa a un grupo de amigos, convertir su cocina equipada con los utensilios mas modernos y sofisticados en un laboratorio y campo de batalla a la vez, donde habrá elaborado para su lucimiento personal al menos cinco platillos para el deleite de sus invitados y esposa o compañera. Se da por sobreentendido que durante la comida el “gastrosexual” hará alarde de sus capacidades, explicando con todo lujo de detalles en qué consistió la preparación de cada uno de los platos servidos. Resulta una obviedad que una de las principales características de estos sibaritas que se deleitan con los placeres sensoriales es su armada de utensilios de cocina, siendo un set de costosísimos cuchillos la primera herramienta en la que invierten, y a partir del cual empezarán a transitar su hobby. Cacerolas, libros de cocina, aparatos de cocina y por supuesto cocinas de diseño equipadas con los últimos adelantos tecnológicos forman parte de su arsenal.

De la mano de esta tendencia surgió el fenómeno de los influencers culinarios. Se trata de amantes de la cocina y chefs que escriben y aconsejan sobre el universo que rodea a la gastronomía, que escriben y postean en la red social Instagram sobre diferentes platos y lugares, y que son la versión contemporánea del movimiento foodie, creado en los años 80 con el estallido de las revistas, los libros especializados y los programas de televisión que convirtieron a los cocineros en auténticas estrellas mediáticas. Es un boom en pleno auge que comienza a desplazar al de las influencers de moda, y que en parte se explica por la movida gastronómica de la última década, que requiere una cuidada disección de los locales y sus especialidades para que el cliente pueda elegir con información y criterios profesionales. BBC4 se hizo eco de la resonancia de los foodies, y ofrece en inglés un podcast semanal llamado “The food programme“.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.