Columna Mientras tanto

La religión como pretexto de liberación nacional

Cuando en estos días oímos al Papa Francisco pidiendo perdón por los abusos cometidos por los sacerdotes y por los pecados de la Iglesia católica, los feligreses deberían sentirse más que satisfechos de tener un referente capaz de tener la altura moral para afrontar los errores del pasado, y con hidalguía asumirlos como propios. Pues hace unos quinientos años la situación era muy distinta: la Iglesia católica gozaba de la impunidad propia de los políticos de hoy. Pero aún con mayores prerrogativas, como por ejemplo, adjudicarse el derecho divino de otorgar el perdón en tierra a un módico precio: estos y otras infinidad de abusos, mezclados con intereses políticos y económicos, provocaron el hartazgo de algunos sectores externos e internos de la Iglesia. Y justamente desde el seno del catolicismo surgió el mayor cuestionamiento al comportamiento de los clérigos.

El 31 de octubre de 1517 está considerado el día en que Martín Lutero decidió pronunciarse con sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Foto: El Comercio

Fue Martín Lutero (1483-1546) un fraile agustino nacido en Sajonia quien causó el cisma más grande del dogma del Vaticano y el causante de la escisión de la iglesia católica, cuyos seguidores abrazarían desde entonces al protestantismo, ya sea por un mandato espiritual o conveniencia material.

Los príncipes alemanes ya no podían soportar que el Papa obtuviera recursos incalculables de las donaciones y además enormes extensiones de tierras que estaban exentas de impuestos: mientras los prominentes estados que conformaban el Sacro Imperio Romano Germánico tuvieran que subsistir con las limosnas robadas a los campesinos en tanto Roma se llenaba de oro.

Lutero tuvo otra percepción, cansado de la corrupción de los clérigos más volcados a las pasiones terrenales que a  la vocación espiritual, cuya gota que rebalsaría el vaso fue la querella de las indulgencias: motivo por el cual el agustino, asqueado, decidió pronunciarse con sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg. Preocupado por la justificación de la fe, la libre interpretación de la Biblia, la supresión de privilegios para los clérigos, la eliminación del purgatorio… como algunos de los puntos exhibidos en la Confesión de Augsburgo, lejos de imaginar el cisma que estaba por venir.

Lutero se opuso al dogma dominador de la edad media y lo hizo porque no podía sobrellevar los abusos de una religión a la cual él representaba. Y cuando él veía que el cambio espiritual era posible (otros abrazaron ese cambio pero no en su fe sino por conveniencia material), muchos príncipes alemanes vieron la posibilidad de liberarse del yugo de Roma y tomaron esa oportunidad por vía de las armas.

La paz de Augsburgo y Westfalia son reflejo no solo del triunfo de la libre interpretación de la Biblia, sino también del resultado de la victoria de sectores nacionalistas que con el pretexto del protestantismo iniciaron el camino de la liberación de los futuros estados nacionales.

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Periodista egresado del Circulo de Periodistas Deportivos, profesor de Historia, apasionado por el fútbol: le gusta jugarlo aunque le sale un poquito mejor opinar. Le encanta combinar ambas profesiones y ver qué sale. Siguió muchos años la campaña de Defensa y Justicia de Florencio Varela, ciudad de la que es oriundo. La mayor parte de su trayectoria estuvo siempre relacionada al fútbol, aunque en los últimos años, ya peinando canas, ha girado hacía un costado mas social.