Cultura digital

Lecciones del caso Facebook

La red social afronta su crisis más profunda con una pérdida de valor bursátil del 14% en solo una semana. La mala utilización de los datos de 50 millones de usuarios ha dañado la confianza de los mismos, lo que obligó a muchos a cerrar sus cuentas.

 

El reciente escándalo en torno a los cincuenta millones de cuentas que la red social Facebook vendió ilegalmente, con fines electorales, a la compañía británica Cambridge Analtyca, puso al descubierto que su negocio no radica precisamente en el fomento de las amistades, la creación de nuevos vínculos, o la divulgación del conocimiento entre sus más de dos mil millones de usuarios. Lo gratis resulta caro. Estamos viendo que la gratuidad del gigantesco coleccionista de datos que es Facebook tiene su precio. Ahora, hasta el más ingenuo acabó por entender que los modelos de negocio de la economía digital están basados en la recopilación y la reventa de unos detallados registros de la vida privada de las personas. El capital de todas las redes sociales que archivan nuestros datos consiste en nosotros mismos, por ser quienes generamos esas huellas digitales para su posterior capitalización y control por terceros.

Los servicios de inteligencia y las autoridades policiales llevan años teniendo un acceso irrestricto a las actividades de los usuarios de Facebook. Recordemos: en sus albores, la revolución digital predicaba conceptos como libertad individual, la igualdad de los usuarios, el acceso irrestricto a la información para todos, el intercambio social o de ideas sin fronteras. Todo esto, cómodamente, desde nuestros hogares, con tan solo un par de clics.

La economía digital maneja nuestras vidas. Las condiciones de uso de las plataformas, que la inmensa mayoría acepta sin leer, nos desnudan como individuos y dejan a la merced de compañías gobernadas por algoritmos. Ningún contrato laboral contiene condiciones de empleo con reglas tan unilateralmente draconianas como las de estas plataformas. Vean sino, la impresionante cantidad de derechos que se reserva Facebook de tercerizar nuestros datos, a cambio de que nosotros podamos convertirnos en sus usuarios o clientes. Pese a ello, todos nos compartamos un poco esquizofrénicamente. Sabemos que estamos bajo su control, pero, o no podemos o no queremos modificar nuestros hábitos. Quizá, porque sabemos que ninguno de nosotros, ni siquiera los gobiernos, dispone de instrumentos para regular o controlar a estos gigantes de la digitalización. ¿Qué nos espera cuando la inteligencia artificial, que está desarrollándose a pasos agigantados y escapando a toda clase de controles, influya de manera determinante sobre nuestras vidas?

Por ahora, el sistema económico actual, que algunos denominan capitalismo digital, está siendo dominado por los algoritmos, nuestros datos y las plataformas de software en manos de empresas particulares que utilizan nuestros datos generando contenidos digitales para su posterior capitalización. Veremos hasta dónde seamos capaces de llegar.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.