Historias

“Luca vive”

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“LUCA NOT DEAD”

Una carta y una foto llegaron a las manos de Luca Prodan cuando vivía en Londres. Un amigo de origen escocés llamado Timmy Mckern se la envió desde Argentina. Luca quedó atrapado por una imagen idílica de las sierras de Córdoba que mostraba a la familia Mckern en completa complacencia. Esa alegoría sería el motor y motivo para viajar a un país en pleno conflicto con los ingleses por Las Islas Malvinas, en el que hasta se prohibía el uso de su idioma. Sus distintas lenguas las mezcló con el castellano en la composición de la letra de las canciones de Sumo, la potente banda argentina que barajó el reggae con el rock.

El músico nacido en Roma el 17 de mayo de 1953, tratando de escapar de sus demonios internos y sus adicciones a la heroína y el alcohol, instalándose en un ambiente distinto al que acostumbraba. En un país ajeno a su lenguaje, ni siquiera le llevó tiempo mostrar su impronta, su rebeldía por la vida y su sensibilidad por la música. Sólo le bastaron siete años a Luca para convertirse en emblema.

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El interior del bar de Alsina 451, un espacio cultural porteño donde el fantasma de Luca sobrevuela por cada rincón.

Luca, pelado como siempre, era de esos que no aspiraban a tener riquezas, autos o chicas a sus pies. Él ya había vivido eso antes de ser argentino (aunque no portaba papeles que lo demostraran) y huyó dejando todo, porque siempre lo tuvo todo: fortuna, educación, una familia de clase alta. Entonces se relacionó con lo que él consideraba real, la gente y el lenguaje de la calle. Con su personalidad irónica y su papel de príncipe mendigo siempre trató de criticar lo establecido y a odiar lo formal.

Luca se refugió en la vieja casa de Alsina 451 en el barrio de San Telmo. La que ahora se la conoce como “La casa de Luca Prodan”. Aquella  pensión tenía una habitación en el segundo piso donde Luca pasó el último año en extrema pobreza, pero rodeado de buena gente. Ahí, el 22 de diciembre de 1987 fue encontrado tirado en el piso el cuerpo sin vida de un europeo argentinizado e inmortal símbolo de los porteños.

Una ginebra en “Lo de Luca”.

A Pedro Suárez Vértiz, para cuando pueda volver.

Un hombre de música ligera y fuerza natural.

#CulturaBuenosAires

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Redacción Notas Libres