Literatura Placeres

Cuando el lujo es precariedad

La moda es el segundo rubro más potente en la economía francesa, y representa el seis por ciento de los consumos mundiales. 

 

La antropóloga y etnóloga Giulia Mensitieri desnuda, en su libro “El oficio más lindo del mundo”, las condiciones de precariedad que se ocultan detrás del universo de la moda en Francia. Arriba a la conclusión de que el modelo de trabajo característico de ese ámbito que se exportó hacia todo el planeta, pudo haber servido de guía para configurar el mundo laboral del futuro. Maquilladores, modelos, fotógrafos, costureros, bordadoras, estilistas y por supuesto, modistos, desfilaron frente a sus micrófonos. Sus testimonios quedaron plasmados en la tesis que Mensitieri presentó tras cuatro años de intensas investigaciones, y que no guardan la menor relación con las imágenes de fastuosidad, belleza, lujo y dinero que transmiten las revistas o los programas consagrados a la moda.

El “detrás de escena” de ese mundillo que la antropóloga estudió con amor al detalle hasta la última hilacha guarda relación con una realidad bien diferente. Y se relaciona con el trabajo muchas veces gratuito, siempre precarizado y alimentado por el sueño de llegar a convertirse en alguien famoso. Se trata de personas que viven a caballo entre dos mundos que no podrían ser más diferentes: el del lujo y el de la precariedad. Como retribución, se conforman con obsequios de zapatos o costosas carteras, y con el prestigio social que les otorga trabajar en ese mundo, porque a la moda se la relaciona directamente con el lujo y el poder. Con todo, existen grandes diferencias en los haberes que obtienen los creativos y los cuadros comerciales. Los primeros casi siempre están precarizados; son quienes se dejan llevar por el encanto de la sobreexposición mediática a cambio de una “tarjeta de presentación” que les permita darse a conocer como parte de ese mundo glamoroso. Ese es su capital social.

Foto: Giulia Mensitieru, autora del libro “El oficio más lindo del mundo”.

La moda es el segundo rubro más potente en la economía francesa, y representa el seis por ciento de los consumos mundiales. Por ende, goza de una dimensión económica y material de primerísimo orden. La moda gira alrededor de imágenes y mundos imaginarios reducidos a los pocos metros de largo y ancho que tienen las pasarelas. Las millonarias cifras que mueven globalmente las confecciones en algodón, lino o seda explican porqué los desfiles de moda están envueltos en tanto glamour, y porqué las casas de alta costura no reparan en gastos a la hora de organizar sus suntuosas presentaciones.

En su libro, aparecido en enero de este año, Mensitieri –de nacionalidad italiana– presenta una visión antropológica del mundo de la moda, algo inédito en general, ya que las actividades llamadas creativas, culturales o de servicios -que son inmateriales-, muy rara vez llaman la atención de los antropólogos. En Francia, que es un país cuya identidad interna y exterior se construye precisamente también a partir de la industria del lujo, el trabajo de Mensitieri acaparó un interés mediático fuera de lo común. La antropóloga se propuso tomar a la moda como objeto de estudio para investigar las mutaciones del capitalismo por tratarse de un ámbito que ostenta y produce grandes riquezas, aunque no las distribuye de manera igualitaria entre los diferentes actores involucrados en el rubro. Se trata, señala de un mundo con dos rostros opuestos: uno cultural y otro comercial que se encuentran en permanente colisión.

Mensitieri concluye en que las industrias culturales en general y la moda en particular se convirtieron en las primeras puntas de lanza del modelo neoliberal, a partir de los años noventa, para precarizar las condiciones de trabajo. En consecuencia, la moda es para ella un terreno sumamente fecundo para estudiar los modelos sociales que prevalecen actualmente.

✉ COMENTARIOS

LEAVE A RESPONSE

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.