Historias

Marx, las redes sociales y el comunismo del siglo XXI

Las celebraciones sobre el bicentenario del nacimiento de Karl Marx nos lleva a maginarlo viviendo en el mundo de hoy, 200 años después

Marx concede gran importancia a los factores tecnológicos, ya que entiende que la tecnología es un factor mediador entre el hombre y su relación con el mundo exterior / ilustración: Mario Balderrama

A 200 años de su nacimiento, los medios del mundo lo recuerdan como el filósofo que inspiraría revoluciones y que fue generando esa idea de que la historia es una lucha de clases incompatibles. Y quizás, no muchos se habrán imaginado a un Marx viviendo en la actualidad o preguntado si sería plenamente feliz o si usaría redes sociales.

A través de whatsapp responde a estos interrogantes Darío Sztajnszajber, filósofo ensayista argentino, y dice: “No sé si sería plenamente feliz. Sí puedo decir que no es —por lo menos de lo que surge de una lectura posible del “Manifiesto comunista”— ni un negador ni un crítico pesimista de las revueltas tecnológicas, ni lo veo como un preexistencialista. Y más bien parecería que —como dice Marshall Berman en “Todo lo sólido se desvanece en el aire”— hasta envidiarlas, o, más que envidiarlas, celebrarlas, en algún punto.

En términos actuales, de la tecnología nadie está libre, se socializa como instrumento, como una necesidad social. Y por lo general, realizamos actividades que son muy pragmáticas, pero siempre al servicio de la ganancia capitalista.

En relación a la actualidad —dice Sztajnszajber—, obviamente no creo que Marx viviría diferente a lo que vivió en su tiempo, porque seguiría en todo caso percibiendo los formatos de opresión, dominio y los diferentes pliegues en los que fue evolucionando o mutando el capitalismo.

Ahora, si la pregunta fuera: ¿Si Marx hubiese vivido todo este tiempo?
“Sería como preguntarle a San Pablo si él hubiese estado vivo todo estos dos mil años cuando ya estaba anunciando la venida del juicio final, de la segunda venida de Cristo y que tardó dos mil años y todavía no vino”, compara el ensayista argentino, que además cree que Marx creía que la revolución era en algún punto inminente; entonces podríamos decir que en ese caso “Marx se hubiese deprimido por ver que la cosa se está demorando más de lo normal o, por ahí, hubiese ido a terapia; hubiese separado, escindido él mismo su propia obra y dado cuenta de lo brillante y ejemplar de su análisis crítico, que 150 años después sus categorías siguen siendo claves para entender el mundo actual”.

Con respecto a la idea de un Marx moderno viviendo en 2018, escribiendo en ahora 280 caracteres, posteando en Facebook, en Linkendin, publicando alguna foto o video en Instagram o chateando en Whatsapp, Sztajnszajber señala que en el “Manifiesto comunista” uno puede ir leyendo la descripción que hace Marx, y asociándolo al mundo de hoy donde las redes sociales están provocando una transformación del espacio público, no cree que Marx las descartaría tan reductivamente sino que al revés se mostraría atraído: “No sé si Marx sería feliz pero interesado seguro”.

Para Sztajnszajber, evidentemente, un pensamiento marxista tiene que necesariamente tomar en cuenta las transformaciones materiales para ver hacia dónde va derivando el vínculo social. Porque aunque tenga una fuerte vocación de reconciliar lo humano con lo natural, “Marx entiende que los impactos tecnológicos van generando transformaciones sociales, institucionales, humanas; el tema es para dónde”.

Si bien, existen muchos pensamientos en torno a que la teoría de Marx ya no explicaría el mundo de hoy, entonces, cabe preguntarnos lo siguiente: ¿Podríamos seguir observando e interpretando el mundo y ejerciendo prácticas existenciales, colectivas, sociales desde el aparato teórico de Marx?
“No solamente con Marx, porque también lo podemos hacer con platón o Epicuro”, destaca.

El mundo cambió muchísimo aunque hay categorías vertebrales históricas que se sostienen. Pero, como dice Sztajnszajber, lo más rico de la filosofía es ir convirtiendo las ideas de los filósofos en dispositivos hermenéuticos con los que se encara a la realidad para ir abriendo brechas nuevas. Es por eso que argumenta que “toda la filosofía del siglo XX le debe muchísimo de sus categorías a Marx. Más que de sus categorías, esto que decía Paul Ricoeur, de los maestros de la sospecha, del modo en el cual colocarse para analizar, desenmascarar y al mismo tiempo desestructurar los sentidos comunes hegemónicos”.

Numerosos teóricos asocian a Marx con otros filósofos, y pareciera que hay muchísimos autores en los que uno puede ver “el sobrevuelo del fantasma de Marx”. Y sobre qué fuentes aparte de Marx necesitaría el comunismo del siglo XXI hay más en las opiniones filosóficas de Sztajnszajber: “Incluso en filosofías que parecerían no tener nada que ver a priori, como el deconstruccionismo de Derrida, que a mí me parece que es el pensamiento filosófico más de izquierda en la actualidad y con mucha presencia de formas de Marx, aunque no esté reproduciéndose lo que clásicamente se conoce como el núcleo de la filosofía marxista”.

Hay algo en ese trabajo revolucionario de Marx que es lo más reivindicable para seguir pensando en cómo hacer filosofía en la actualidad. Marx nació hace 200 años, pero si hubiese nacido contemporáneo a la cultura digital, en términos actuales, seguramente utilizaría las redes sociales para la difusión de su pensamiento.

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Periodista formado en Tea y Deportea. Elegí el periodismo como una manera de cumplir con aquello de: “querer cambiar el mundo”. Y descubrí el periodismo cuando entendí que las personas no son fuentes sino voces que deberían ser escuchadas. Creo en el periodismo que transforma, que hace el bien y que genera interés en querer entender ese mismo mundo. Creo que hay historias que deberían ser contadas y que no tienen el espacio. Creo en el periodismo con una mirada constructiva que también sepa escuchar la voz del lector y que invite a su participación. Creo en la búsqueda de ser mejor, no en la de ser el mejor. Colaboré en Diario Publicable, Blasting News, El Lado G, Verum News y Lamula. Lector. Devoto del café. Impaciente. Confiado. Hincha del más grande. Y más.