Arte

Pintándole el muro al conservadurismo social

Una artista sueca pinta un pene gigante en un edificio que genera reacciones de todo tipo

Pene rosa pintado en Broome NY. Foto: Carolina Falkholt

Ni en las calles de Nueva York en diciembre pasado, ni en las de Estocolmo este abril, sobrevivió por más de un par de horas, la gigantesca pintura realista de un pene erecto realizada por la artista callejera sueca Carolina Falkholt. En ambos casos, el vecindario fue inclemente con la grafitera. Pero Falkholt, al menos, se dio el gusto con uno de sus objetivos más importantes: llamar la atención del peatón sin dejar indiferente a ninguno y coleccionando reacciones de todo tipo.

La provocación y el asombro forman parte de las sensaciones que buscan generar los artistas que se adueñan de paredes, murales, edificios o plantas industriales abandonadas: buscan darles una segunda vida o simplemente llevar su arte a las calles. Pero el atrevimiento que toma Falkholt con su trabajo, es evidente, que busca generar un espacio de discusión donde el arte cumple un papel importante.

El muralismo es una corriente artística que continúa en alza en muchas ciudades. San Pablo, La Habana, Ciudad de México y Buenos Aires destacan entre las latinoamericanas. En la capital argentina está oficializado, tan difundido y arraigado, que la municipalidad organiza visitas guiadas para que turistas de todo el mundo puedan admirar los trabajos más espectaculares. El barrio de La Boca es una escala obligada en los circuitos, aunque en muchos otros hay pinturas igualmente espectaculares. Muchos grafiteros argentinos son invitados regularmente a pintar paredes de otras latitudes. Lo mismo ocurre con sus colegas de otros países de la región.

Portada del libro Antologia del arte urbano
Crédito: Poligrafía Ediciones

El arte urbano, que tuvo sus inicios en los años setenta con la pintura en spray, es actualmente una corriente del arte contemporáneo ya consolidada y mundialmente instalada, que trascendió de los espacios públicos; y que no siempre busca necesariamente transgredir, como ha sido el caso de la sueca Falkholt. Hay muchos artistas urbanos internacionales que llevan años exponiendo en cotizadas galerías de arte. No obstante, en el ambiente suele distinguirse entre el arte urbano que busca crear conciencia de lo que ocurre en la sociedad, y los grafiteros, que tienen códigos propios y se toman la libertad de pintar lo que se les ocurra. Entre la gran variedad de libros especializados en este tema podríamos destacar la “Antología del arte urbano”, de Magda Danysz, aparecida hace dos años en el mercado español.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.