Columna Literatura

¿El libro es cosa de viejos?

Proclamado por la UNESCO en 1995 y celebrado en el mundo entero desde 1996, el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor se conmemora cada 23 de abril para fomentar el acceso a la lectura. La jornada conoció mejores tiempos. Bogotá, Buenos Aires y Ginebra son algunas ciudades que por estos días celebran al libro en respectivas ferias y salones. El otoño y la primavera son las estaciones que los editores prefieren para promocionar el libro: unos preparan su bagaje cultural para las jornadas cortas y frías del año; otros, su lectura para las vacaciones de verano. En esos meses salen al mercado los títulos fuertes.

Campaña por el Día del Libro
Imagen: Unesco

Este año pareciera que hay pocos motivos para celebrar. Libreros y editores tienen dificultades en casi todos los frentes. Las ventas en los mercados más afines a la lectura están cayendo anualmente a razón de un 5% año tras año, tanto para los textos “buenos”, como para los “malos”. El libro perdió su rol exclusivo como vehículo de información y cultura, debiendo compartirlo con los medios digitales. Por falta de tiempo, la gente lee literatura cada vez menos, aunque existen también mercados muy dinámicos como los asiáticos. En las escuelas ya casi no se promueve la lectura. Los jóvenes directamente no leen en papel, bien porque no tienen dinero para comprarlos, porque pasan hasta cinco horas diarias en la red o con sus celulares. Ellos están más en los formatos digitales. Quienes leen en papel son los mayores, pero las previsiones proyectan que lo harán cada vez menos en los años venideros.

Cierto es que el libro lleva al menos una década declarándoselo por muerto. Sobrevive pese a las aplicaciones de los celulares, Netflix; la pérdida de concentración que se observa en los lectores de casi todas las edades debido al uso del celular. Seguirá vivo porque en tiempos de tanto dinamismo, es necesario replegarse y buscar en el libro al amigo del sosiego. También, como lo señala la directora ejecutiva de la UNESCO en su mensaje con motivo del Día Mundial del Libro, el libro constituye el punto de encuentro de las libertades humanas más importantes, destacando la libertad de expresión y la libertad de edición.

Desde este 23 de abril, y por espacio de un año, Atenas fue elegida por la UNESCO como la Capital Mundial del Libro, distinción que la organización concede desde el 2001. Bogotá, en 2007 y Buenos Aires, en 2011 recibieron ese galardón.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.