Literatura

Potenciar los debates, el principal objetivo de los clubes de lectores que crecen con fuerza en el mundo

Un fenómeno poco comentado en la opinión pública es el poderoso resurgimiento que están experimentando los círculos literarios o de lectores. Para crear un club de lectores no hace falta otra cosa que un grupo de personas con la pasión compartida por la lectura, que desee intercambiar impresiones acerca de un libro previamente consensuado e individualmente leído por cada miembro. Un coordinador anima y modera los debates, se ocupa de introducir y recomendar los títulos que irán siendo discutidos, de organizar los encuentros, observar el desarrollo de las reuniones, resolver cuestiones varias y motivar a los presentes a discutir. La idea última de estos círculos es potenciar los debates, intercambiar las diferentes interpretaciones que cada lector tenga sobre un mismo libro y, en lo posible, extraer algún aprendizaje de los libros leídos.

En Argentina, donde el fenómeno lleva algunos años creciendo, se trata de una actividad que habitualmente nace en las bibliotecas barriales o en los centros culturales. Otros espacios pueden ser las librerías, las parroquias o las universidades. En casi todos los casos, se trata de iniciativas privadas en casas particulares, aunque también existen las institucionales que se reúnen en bibliotecas o universidades, por ejemplo. Los libreros comienzan a descubrir que los clubes de lectores representan un círculo interesante para fomentar las ventas. Algunos ofrecen sus locales para los encuentros. Las editoriales también buscan llegar a estos círculos por la importancia que tienen sus miembros como multiplicadores entre amigos o conocidos de sus títulos, por tratarse de lectores con un consumo de libros muy superior al promedio normal, y para promocionar sus novedades. Los grupos ideales debieran estar integrados por ocho a diez personas. El plan es reunirse cada cuatro o seis semanas entre una y dos horas en un bar, centro barrial o en casas particulares. A veces sucede que los miembros del círculo invitan a los autores para intercambiar opiniones directamente con ellos.

En Argentina, los clubes de lectores suelen ser una actividad arancelada. No es el caso en Europa ni en los Estados Unidos o el mundo anglosajón en general, desde donde esta tendencia comenzó a extenderse hace varias décadas. Existen análisis sin base científica, que se manejan en el ámbito literario, según las cuales, en Estados Unidos habría quinientos mil grupos integrados, cada uno por diez personas.  Gran Bretaña es otro país con un importante número de círculos de lectores. En paralelo están creciendo los círculos de lectores digitales.

Los maestros de escuela también comienzan de a poco a involucrarse en los clubes de lectura para fomentarla entre los alumnos. Les cabe a las secretarías de cultura de las ciudades o municipios la tarea de impulsar estas iniciativas, difundir la idea y colaborar o mejor aún, asumir, la financiación de los libros.

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Redacción Notas Libres