Periodismo digital
Mientras tanto

¿Quo vadis, periodismo?

Por Miguel Hirsch

El mal momento por el que atraviesa el periodismo, obliga a los profesionales a darle un giro a su carrera reinventando nuevos perfiles profesionales.

 

Hacia dónde va el periodismo. Muchos profesionales preferirían desconocer la respuesta, porque el camino será imposible de torcer. Términos como realidades virtuales, videos en 360 grados, drones o computación cognitiva ya acompañan en el Primer Mundo el día a día de los periodistas.

La industria de los medios se encuentra atravesada por los incesantes y revolucionarios cambios en el ámbito de la digitalización. La guerra por los clicks está en pleno desarrollo. Las jornadas mediáticas celebradas a finales de octubre de 2017 en la capital bávara Munich, las más importantes a nivel europeo, bajo el lema “Media. Trust. Machines”- medios, confianza máquinas- desnudaron que el futuro de los medios y de sus trabajadores dependerá aún más de las máquinas. Y que los periodistas tendremos que aprender a razonar como los ingenieros y los programadores convertidos ya -en algunos casos- en sus más fieles compañeros de rutinas profesionales.

Veamos. En foros como el Muniqués, las vedettes son las personalidades vinculadas a la tecnología. La subordinación de los empresarios de medios hacia ellos es total. Para una industria aquejada por una larga y agónica crisis de ventas, a la que se suma ahora una crisis de confianza por parte de la opinión pública, la apuesta y respuesta a sus numerosos problemas parece estar del lado de los avances tecnológicos. Scot Gillespie, el director del área tecnológica en el legendario Washington Post, parece haber dado en la tecla cuando exhortó a los asistentes a esas jornadas a “automatizar las redacciones o morir”. Y puso como ejemplo a su casi moribundo diario, que en el último año, desde que incorporó la llamada “Arc Publishing Suite“, resucitó como el Ave Fénix, aunque también sea justo decir que revivió gracias al triunfo de Donald Trump.

150 técnicos trabajan en la redacción día tras día para mejorar las increíbles propiedades de esta herramienta. Convertida en un instrumento todoterreno y multipropósito. Se la utiliza desde para monetizar las ventas en los formatos papel y digital, hasta para que los periodistas planifiquen y publiquen sus notas, incluyendo sugerencias de títulos atractivos para “enganchar” a los lectores.

También expusieron sus experiencias exponentes de los hasta ahora poquísimos canales periodísticos alternativos con resultados económicamente exitosos. No resulta en absoluto fácil salir a flote con una plataforma periodística independiente, muchas veces desde una situación de desempleo, sin recursos financieros ni experiencias comerciales. Frecuentemente, quienes deciden unirse a una start-up mediática acaban precarizándose aún más. Sin embargo, existen casos de los que es posible aprender y en los que deberíamos fijarnos. Veamos uno de ellos.

Representantes de la web holandesa De Correspondent presentaron en Múnich su visión del periodismo que viene, que dependerá de unas relaciones casi carnales entre los profesionales y sus lectores. Tan sugerente como esa idea es el éxito económico que los creadores de esta plataforma ya obtuvieron. Apelando a un modelo de negocios, buscan sustituir la maximización de ganancias a cambio de que el periodismo de calidad consiga sobrevivir exclusivamente cubriendo sus gastos. Una consigna que estaría seduciendo cada vez a más profesionales de este oficio. Es que los diarios en todo el mundo perdieron desde principios de siglo cerca del 40 por ciento de sus lectores, y las revistas alrededor de un 25 por ciento: ello en gran medida debido a la gratuidad a la que nos acostumbró la irrupción del Internet.

Captura de pantalla (3)
Portada de De Correspondent

En De Correspondent, que vió la luz hace cuatro años en Ámsterdam después de una exitosísima campaña de colecta de fondos que en apenas ocho días logró reunir casi un millón de dólares, los contenidos se definen a partir de un permanente diálogo con sus lectores.

Este modelo de, llamémosle, periodismo a la medida del lector, de contacto con la base, o también de periodismo on demand para usar la terminología netflixiana, le reportó al sitio holandés hasta ahora la sólida cantidad de 56.000 suscriptores que ya pagaron 60 euros (52 dólares) anuales. El secreto parecería radicar en la política de “timbreo” aplicada por los autores, que toman en cuenta la opinión de sus lectores tras presentarles sus propuestas. Esta podría ser la nueva senda a transitar por aquellos nuevos emprendimientos periodísticos digitales que cuentan con el aporte de talentosos asesores comerciales, capaces de movilizar recursos distintos a los de la publicidad tradicional. Considerada por algunos como un factor que pueda inhibir la independencia editorial que los lectores reclaman.

En el fondo, precisamente se trata de cautivar al lector con el material periodístico que se le proponga. Creando esa simbiosis entre lectores y redacción, los colegas holandeses nos enseñan que en un diálogo de doble vía, unos y otros deben situarse a la misma altura para el mutuo beneficio: unos con artículos que sean del interés de sus consumidores, y otros con el arancel para disfrutar la lectura de las notas. Una lección de humildad para algunos periodistas que desde lo más alto de un pedestal creen sentirse por igual arte y parte, jueces e inquisidores.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.