Literatura

Reseña Literaria: Descubrí que estaba muerto

                                                   “El nacimiento del lector se paga con la muerte del autor”
                                                                                                                           Roland Barthes

 

El Grupo Planeta presenta Descubrí que estaba muerto del brasileño Joao Paulo Cuenca, una novela policial oscura y vertiginosa, que gravita sobre la propia muerte del autor, tanto como personaje literario y como narrador de una historia donde la víctima, detective y escritor son las misma persona.

El último sábado de abril de 2011, J. P. Cuenca se despierta con la noticia de su propia muerte: a las once de la mañana, una llamada de la comisaría le informa que él, aparentemente, estaba muerto desde hacía tres años: el 14 de julio de 2008. El día de su deceso, él se encontraba en Roma presentando la versión italiana de su segunda novela, El día Mastroianni.

P. Cuenca ha sido reconocido como uno de los mejores escritores jóvenes latinoamericanos por el Hay Festival Bogotá 39 y en 2012, elegido por la revista británica Granta como uno de los veinte mejores escritores brasileños menores de 40 años. En este libro, y a raíz de la noticia de su muerte, Cuenca sale a investigar el caso, y con el resultado, capitaliza esa experiencia en una autoficción: este libro y el largometraje A morte de J.P. Cuencaque se proyectó en la edición del BAFICI del año pasado. En este libro, Cuenca también deja entrever una especie de fastidio por su identidad: su padre es argentino y a él también le hubiese gustado serlo.

La obra está narrada en primera persona, tiene un lenguaje simple y el suspenso necesario con el que en un comienzo invita -con misterio- al lector adentrarse hasta el final de la historia, aunque al principio de la narración promete mucho y se va apagando en las próximas páginas a la noticia de la muerte del autor.

La trama también refleja la psicología de un personaje bohemio, que evita la calle para huir quizá de la sensación de antipatía que su ciudad natal sentía hacia él y viceversa: lo que lo volvía un tipo acomplejado con el deseo de pedirle disculpas a todo el mundo cuando transitaba por las veredas. Este juego parece apuntar a una especie de drama policial urbano de una ciudad -Río de Janeiro- en complejidad y en pleno proceso de transformación histórica (el negocio inmobiliario que busca derrumbar zonas enteras de la ciudad).

Parece como si una especie de síndrome, que además de sus obligaciones de vida intelectual y el romance con una mujer misteriosa, a Cuenca le impedía instalarse por completo en Río, su ciudad natal. El escenario es una ciudad en llamas, azotada por la miseria y la corrupción en tiempos preolímpicos.

La muerte de un escritor es siempre el momento en el que implícitamente convoca al lector a volver sobre su obra. De cierta forma su fallecimiento, con un confundido certificado de defunción, es para Cuenca la mejor manera de resolver una posible crisis creativa y al mismo tiempo le sirvió para embellecer su camino como un escritor denominado contemporáneo y el fetiche del “escritor bueno”.

Descubrí que estaba muerto es una historia autobiográfica, pero que se parece a la estructura de un cuento chino, por el hecho de contener un argumento poco verosímil: que un hombre robe la identidad de otra persona para morir en su lugar cuando es más factible que suceda al revés.

Redactor: Dandy Parihuaman

Ficha técnica

Título: Descubrí que estaba muerto

Autor: J. P. Cuenca

Fecha de publicación: abril de 2017

Colección:  Andanzas – Tusquets Editores – Grupo Planeta

Páginas:  208 pág.

Formato: 14 x 21 cm

Texto publicado originalmente en El Lado G

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Foto: tapa del libro Descubrí que estaba muerto (TusQuets Editores)

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Periodista formado en Tea y Deportea. Elegí el periodismo como una manera de cumplir con aquello de: “querer cambiar el mundo”. Y descubrí el periodismo cuando entendí que las personas no son fuentes sino voces que deberían ser escuchadas. Creo en el periodismo que transforma, que hace el bien y que genera interés en querer entender ese mismo mundo. Creo que hay historias que deberían ser contadas y que no tienen el espacio. Creo en el periodismo con una mirada constructiva que también sepa escuchar la voz del lector y que invite a su participación. Creo en la búsqueda de ser mejor, no en la de ser el mejor. Colaboré en Diario Publicable, Blasting News, El Lado G, Verum News y Lamula. Lector. Devoto del café. Impaciente. Confiado. Hincha del más grande. Y más.