Arte

Una argentina con fuertes influencias sobre la cultura alemana

Es cineasta y encarna la internacionalidad de la Academia Alemana de las Artes, uno de los centros culturales más antiguos de Europa

 

Jeanine Meerapfel
Crédito: Marcus Lieberenz/ bildbuehne.de

De un pronunciado bajo perfil, la cineasta, guionista y productora argentina-alemana Jeanine Meerapfel (75) preside, desde mayo del 2015, una de las instituciones culturales europeas más encumbradas: la tricentenaria Academia de las Artes de Berlín, que desde su moderno edificio a pocos pasos de la histórica y emblemática Puerta de Brandenburgo, vigila e influye sobre el acontecer de todas las expresiones artísticas en Alemania.

Meerapfel pasó los primeros 20 años de su vida en Argentina: nació en 1943 en Buenos Aires. En 1964 viajó a Ulm, Alemania, con una beca del Servicio Alemán de Intercambio Académico y fue discípula de los prestigiosos cineastas Edgar Reitz y Alexander Kluge. En su última película “El amigo alemán” (2012), narra la historia de una hija de inmigrantes judíos alemanes que en la Argentina de la década de 1950 se enamora del hijo de un exjerarca nazi.

 

Observadora, tan fina como crítica de las huellas culturales y personales que dejaron los exilios, el desarraigo y los desamparos, América Latina tiene en Meerapfel –quizás sin ser cabalmente consciente de ello– a una conocedora capaz de interpretar y descifrar, como pocos, la realidad cultural que se vive en ambos lados del Atlántico.

“Agudicé mi mirada latinoamericana, tanto, que una de las primeras exposiciones que organicé desde que presido la Academia hace tres años, fue un homenaje a ese maravilloso arte popular argentino que es la historieta, con trabajos de Quino, Oesterheld, Hugo Pratt, Solano López, A. Breccia y Miguel Repiso, entre otros”, cuenta Jeanine Meerapfel a Notas Libres, a través de correo electrónico.

Su origen judío le confiere a la vez una mirada crítica sobre un fantasma que parece no poder borrarse del gen europeo, y que ha vuelto a recobrar mucha fuerza en estas últimas semanas: el antisemitismo.
Manifiesta Meerapfe: “el antisemitismo no forma parte de la cultura europea. Es, más bien, parte de su incultura. Nos preocupa su resurgimiento, y desde la Academia de la Artes estamos planeando programas para esclarecer. Uno de ellos ya lo llevamos a la práctica: la historia de los chicos que debieron emigrar durante la dictadura nazi.” Así, no debe sorprender que muchos de los objetivos que actualmente se trace la Academia alemana de las Artes bajo su dirección postule objetivos políticos, además, naturalmente, de los estrictamente culturales.

“Reaccionamos a los episodios sociales, y buscamos instalar nuestro propio acento en los programas y actividades que llevamos a cabo, especialmente aquellos relacionados con las herencias culturales. También nos importa focalizar sobre la responsabilidad esclarecedora que debe tener el arte. Nuestros objetivos casi siempre tienen una vigencia anual, aunque de vez en cuando son más cortos”, aclara.

Resulta imposible imaginar una Europa unida carente de una visión cultural mancomunada, si bien sea cierto que preguntarse si realmente existe una cultura europea común sea difícil de responder. Para eso, la realizadora de “Mi amigo alemán”, señala: “Nos interesa mucho cooperar con otras academias europeas de arte. En este momento estamos armando una red informativa, y tenemos la intención de organizar un gran simposio posiblemente para el año 2020”.

¿A qué se dedica actualmente la Academia de las Artes bajo la presidencia de Jeanine Meerapfel?
“Nos estamos ocupando de cuestiones que hacen a la migración y a la memoria, poniendo también un foco en el pasado colonial europeo, particularmente el de los alemanes. Finalmente, estamos estudiando cómo responder, en tanto que academia, a fenómenos como la xenofobia”. Un programa marcadamente socio-político, tan candente y vigente en Alemania como en América Latina.

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Periodista. Autor del libro “JORGE: encuentros con alguien que no quería ser Papa”, biografía del papa Francisco editado en alemán. Nació en Argentina pero vivió la mayor parte de su vida en Alemania, donde trabajó durante muchos años para la Deutsche Welle, entre otros medios importantes de Europa. Trabajó como traductor e integró el departamento de medios de AFA (Asociación de Fútbol Argentino). Amante de la radio y de la cultura europea. Y aunque no le gusta que lo mencionen, obtuvo un Martín Fierro como mejor corresponsal de radio, cubriendo la caída del Muro de Berlín.